Trujillo on PhotoPeach
EL LUGAR DE LAS HORAS FELICES
Mirador sobre la ciudad de los Califas
Emplazado sobre las ruinas del palacete de verano de Abderramán I, una colina rodeada de vegetación en la falda de la sierra cordobesa, el PARADOR presenta una excepcional panorámica de la legendaria ciudad de los califas.
Página del parador
lunes, 26 de diciembre de 2011
miércoles, 21 de diciembre de 2011
viernes, 16 de diciembre de 2011
jueves, 15 de diciembre de 2011
martes, 13 de diciembre de 2011
jueves, 8 de diciembre de 2011
martes, 29 de noviembre de 2011
domingo, 27 de noviembre de 2011
martes, 22 de noviembre de 2011
LA VIOLECIA CONTRA EL HOMBRE ¿DE GÉNERO?
La violencia contra el hombre es un tipo de violencia intrafamiliar que se enmarca en lo que se denomina violencia de pareja, donde el rol de agresor es tomado por la mujer (en las parejas heterosexuales) o bien, por el varón en aquellas parejas de carácter homosexual. La violencia contra el hombre no se considera violencia de género (tal como ocurre con la violencia de pareja perpetrada contra las mujeres) puesto que no se atribuye a las desigualdades entre los sexos (como en el caso femenino);[1] sin embargo, ciertos autores indican que tanto en la violencia contra las mujeres como en la que es realizada contra los hombres se pueden encontrar motivos similares,[2] mientras que el proceso de identificar al hombre como víctima es complejo y nada exento de controversias.[3]
Desde esta perspectiva, y en el marco de parejas heterosexuales, la violencia femenina es socialmente menos aceptada que la masculina, indicándose que por lo general ellas suelen utilizar formas indirectas para expresarla, sugiriéndose que muchas veces cuando la mujer ha sido violenta, lo es por haber sido previamente víctima;[4] en efecto, aquí nacería la figura del "agresor primario", que en términos simples relaciona la actitud violenta de la mujer con la existencia ex ante de antecedentes como víctima.[5] [6] Para el caso de parejas homosexuales en tanto, se observaría una actitud similar, aunque dentro de una lógica errada de "combate mutuo" ante situaciones de violencia de una de las partes hacia la otra.[7]
Dentro del contexto sociocultural del estereotipo de masculinidad, es frecuente que algunas de las víctimas encubran o disimulen el estar sufriendo este problema por temor a ser juzgados negativamente por el resto de la sociedad.[8] En algunos hombres, este comportamiento evasivo podría estar justificado por el temor a sentirse ridiculizados por sus amistades, compañeros de trabajo o simplemente por retraimiento ante sus semejantes.[8] Debido a la reticencia por parte de los varones a hacer pública su situación, el alcance de esta problemática se torna difícil de evaluar, aunque diversas investigaciones indican que dentro de los distintos actos de violencia perpetrados contra éstos se pueden encontrar: violencia sexual indirecta (ridiculización, acusaciones sin fundamento o ataques cuando no está en condiciones de responder sexualmente),[9] violencia verbal, violencia física, entre otras.
Cabe indicar que no se observa la inclusión de este fenómeno como violencia de género dentro de los ordenamientos jurídicos de España y América Latina, a pesar que en el caso del primero por ejemplo, algunos periodistas españoles sí que lo definen como tal.[
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

